Esta noche después de tanto tiempo por fin puedo descansar mas tranquilo, fue un día encantador, me atrevería incluso a decir que no me había divertido tanto, antes no podía tener días así de entretenidos, ya que las personas a mi alrededor les hubiese parecido muy raro; pobres, jamás sabrán lo que es divertirse de verdad, atados eternamente a sus ideales y morales como si estos en verdad podrán darle la satisfacción plena por el resto de sus vidas; pero bueno, no vengo aquí a aburrirles sobre las limitaciones ridículas de mis amigos, sino de narrarles un poco e como fue este día, pónganse cómodos que esta que les diré es bueno compartirlo con unas cotufas y una merengada de sangre de anguila jejeje
Al despertar me levante de mi cama, estaba algo sucia por las faenas que tengo casi todos los días, tal vez la limpie un día de estos; fui directo a la ducha y me saque toda la mugre del día anterior, veo hacia las regaderas unas enormes bolsas negras, debo recordar botarlas cuando salga, ya comienza a oler muy mal y la sangre esta manchando la alfombra de la regadera y no me gusta la sangre en mi alfombra, claro que no.
Una vez aseado me dispuse a desayunar, me quedaba algo de pan en el estante y la rata que deje en la nevera se conservo muy bien, la preparare bien para que no me caiga mal, aunque el aceite freira todas las bacterias y microorganismos que estén allí.
Ya estoy satisfecho y es hora de salir, sin olvidar las bolsas, claro esta, me encuentro en la entrada a uno de mis amigos sentado en una mesa de tres colores muy diferentes, debería recogerse un poco del sol, ya los dedos se le están cayendo y sus ojos ya fueron alimentos de cuervos, espero que me escuche y se meta a la casa antes de que sufra mas.
Me pongo a andar en un parque cerca de la casa, es hermoso y con una naturaleza sucia pero encantadora, donde mi mayor placer era encontrar charcos medianos, tal vez de 30 centímetros de largo y 10 de profundidad, para saltar y cubrir mis brazos y mi camisa con el lodo que tanto bien hace a mi piel y mi ropa, se los recomiendo ampliamente.
Al mediodía salgo del charco y me dispongo a esperar a mis amigos, ellos no me conocen pero yo los conozco muy bien y sé que nos llevaremos muy bien. Al llegar mis amigos, se disponen a jugar con un plato blanco y se lo lanzan entre ellos, es un juego muy raro, no me gusta mucho.
Uno de ellos dejo de jugar y decidió estar un rato conmigo, por alguna razón quiso estar conmigo y no iba a perder la oportunidad, así que lo lleve hasta una hermosa casa abandonada, donde le dije que le daría unos dulces y no lo pensó mucho, eso me hizo feliz y al mismo tiempo detestar la humanidad.
Lo deje con los dulces y fui a otro cuarto, donde pude sacar una hermosa garra que obtuve en el almuerzo del martes pasado, estaban afiladas y especialmente hechas para cortar su cuello, así que no permitiría ir en contra de su función; mi nuevo amigo quería ir en contra de sus ordenes, lástima que no fue más obediente, así no hubiese sido necesaria partir los huesos de sus piernas, aunque así será más sencillo meterlo en la bolsa, en el fondo me hizo un favor.
Voy a la fuente y me quite toda la sangre, menos mal que nadie me ve, seguro les parecería raro que alguien este metido en esa fuente; así empapado me fui a la casa abandonada y saque la bolsa, pesaba mucho, tal vez debí cortarle la cabeza, tenía pinta de ser inteligente.
Fui hacia mi casa, ya casi se hacía de noche, vi que mi amigo no me hizo caso, termino desarmándose, cuando entre a la casa tendremos una larga discusión.
Puse la bolsa en la regadera y saque un pedacito de sus manos, ya que me empezó a dar hambre y el pan ya se había acabado, mee quedo algo de aceite y cocine rápidamente, tratando de que no se desperdiciara bien; sabía muy bien, a lo mejor hubiésemos sido buenos amigos.
Ya era hora de dormir, cerré bien la puerta, aunque esto no serviría de mucho, sé que cuando vaya a dormir vendrán los sujetos vestidos de blanco a inyectarme nuevamente, lo bueno es que siempre esperan a la hora de dormir para no interrumpirme mi faena diaria, además que mi cuarto era tan cómodo que hasta podía dormir en el piso, así que terminaba mi día de la mejor manera, satisfecho y feliz de tener n nuevo amigo que me dé de comer.
Ese mas o menos fue mi día, espero que no les haya parecido aburrido, a mi de verdad me gusto mucho, es una rutina que no me aburre en absoluto, ahora si me disculpan debo salir a hacer mas amigos, si se quieren quedar aquí tengan cuidado con los gatos en el piso, sus huesos son frágiles y se pueden quebrar, y la verdad no me gustaría eso de mis... amigos

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