Hoy es un día muy feliz, no había sentido alegría semejante, una carga muy grande logre sacar de este demacrado cuerpo: en mis 25 años trabajando en este anticuario jamás me había alegrado de deshacerme de uno de mis cachivaches, en este caso de una vieja cámara que había usado y que tenía un defecto extraño: un difuso marco rojizo en cada foto que tomaba, además que juraría que esa cámara estaba embrujada, ya que cuando la use me sentía cada vez peor y ahora estaba envejecido rápidamente, ya no soy ni la sombra de lo que fui hace un año y aquella mujer que buscaba una cámara para su hijo fotógrafo fue la forma perfecta de líbrame de aquel endemoniado aparato, pero al menos ya se alejara de mi; no sé que le ocurrirá al muchacho, pero ahora librado de aquella situación prefiero pensar que jamás existió aquella cámara.
Ahora solo me queda limpiar el inventario y quemar las fotos que tome para asegurarme que aquel sortilegio se vaya para siempre de mí. Mientras revisaba la bodega con los objetos más viejos, encontré a mi hijo leyendo unos libros que venían en un estante de aspecto noruego que vino de unos comerciantes de aquellas tierras que viven a tres cuadras del anticuario.
Entiendo a mi hijo al estar siempre en esta bodega: desde que su madre murió nos devasto, pero a él lo afecto especialmente y se ha vuelto muy callado y cerrado en sus ideas, quien lo haya conocido en sus 17 años sabe que no es normal, pero prefiero dejarlo tranquilo y luego buscar alguna oportunidad para sacarlo poco a poco de su introspección, debe estar mas tranquilo para poder mejorar sus ánimos.
-Como estas hijo ¿Encontraste algo interesante?
-Eh…si…algo
-Puedes quedarte con el que quieras, igual sacare más provecho del estante
-Ah…gracias
Veía el libro que estaba leyendo y note que tenía un nombre extraño, no sabía siquiera si estaba en español
-Te…tele… tele… Ki
-Es telequinesis papa, parece una novela sobre poderes mentales o algo así
-Jajajaja, vaya cosa más bizarra, he visto películas de eso; es más, recuerdo una de una muchacha y una fiesta de…
Allí me di cuenta que mi hijo se había concentrado de nuevo en su lectura, así que le deje un sándwich que traía para que comiera un poco, me fui de allí y me puse a arreglar los objetos del anticuario.
Al día siguiente, mientras atendía la tienda, mi hijo estaba en una pequeña mesa con un frasco de vidrio frente a él y ponía las manos en las sienes, como tratando de concentrarse
-¿Qué haces muchacho?
-¿Recuerda el libro que tenía ayer?
-Ah sí, el de la tele, tela, telikinosis
-Telequinesis papa, bueno quiero probar si puedo tener esa habilidad
-Venga hijo eso solo es ficción, no debes creer todo lo que lees, era solo una nove…
No pude terminar de hablar, quede asombrado al ver al frasco flotar frente a mi hijo, el cual sonrió ampliamente y se emociono, por lo que el frasco cayó de nuevo en la mesa
-Viste padre… padre viste lo que hice, de verdad lo hice
-Ah… eh…
Me tuve que sentar un momento, se lo que ví, pero aun no podía creerlo, trate de balbucear algo, ordenar mis ideas, pero era inútil: aquello escapaba de mi entendimiento; aun eufórico, mi hijo se acerco a mi
-Padre, viste eso, tengo poderes, TENGO PODERES, imagínate lo que podría hacer
-E… eh… hijo… es mejor que… que no vuelvas a…. a hacer eso… por favor
-Pero por qué papa, podría con esto ayudarte a arreglar el anticuario- decía mientras su rostro se tornaba melancólico- como arreglábamos con mama
Por un momento olvide lo del frasco y caí también en la nostalgia, por lo que llame a mi hijo y lo abrace profundamente, acordándome los m omentos en que mi querida Amalia, la cual con su entusiasmo contagioso hacia el mantenimiento del anticuario una hazaña verdaderamente mágica.
-Afff hijo, te entiendo, aquello era muy especial- decía mientras cambiaba a una faceta mas sobria- ahora con respecto a lo del frasco, es mejor que evites esas cosas, no sabemos que pueda ocurrir
-Pero papa…
-Nada de eso, puede ser peligroso, es mejor que no sigas jugando con eso
-Afff… bueno- decía muy decepcionado mientras se iba a la bodega.
No sabia que hacer ahora nio de lo que pasaría con aquella extraña habilidad de mi hijo, pero mientras me haga caso probablemente estará controlada aquella habilidad.
Ya había pasado una semana desde aquella situación y mi hijo ahora estaba mucho más cerrado en sus cosas, haberlo privado de algo que le dio unos instantes de euforia seguro que lo molesto mucho, pero prefiero eso que tener que asumir algo malo que salga de aquella situación, sin embargo he visto que sus lecturas sobre ese dichoso tema se hacen más intensivas y he escuchado sonidos de objetos cayendo y movimientos bruscos en el almacén; estoy seguro de que continua practicando la telequinesis y cada vez que paso al despacho su mirada estaba entre la distancia y la visión furtiva, casi como si me odiara, desde que comenzó la obsesión con ese tema es como si ya no fuera el mismo, parece que no es bueno combinar la tristeza más profunda con un conocimiento obsesivo, nada bueno podía salir de allí.
Y no me equivoque
Un día mientras llevaba unas molduras al despacho, entre con cuidado y, sin darme cuenta, pise un liquido que cubria el piso
-Padre, cuidado con la sangre
-Sa…Sangre?
En efecto había sangre en el piso y cuando vi a mi hijo tenía a un ratón flotando y, con un ligero gesto con la cara, apretó al ratón de la nada y su sangre brotó por todos lados.
-Hijo, por Dios pero que has hecho
-Eso no importa, son criaturas inferiores
-¿De que estás hablando?
-Piensalo bian papa, por una extraña jugada del destino tengo el poder de manipular las cosas, no solo mover y levitar, sino también someter a seres vivos, como simples marionetas, ya no soy un simple humano, si quisiera, pudiera someter a quien quiera a mi voluntad, y quien se resista… bueno… no serviría de nada, estoy en un plano distinto, merezco mas que vivir en este ridículo anticuario y se que podría acabar con quien quisiera evitar esto.
-Pero hijo, acaso enloqueciste, no puedes hacer eso, yo te crie mejor que esto
-Imagine que te pondrías con esos sermones así que…
Mientras hablaba sentí como mi cuerpo entero se tenso, no podía moverme, no puede ser, mi propio hijo haciéndome esto
-… tendré que quitarte de mis aspiraciones
De forma violenta sentí que mis huesos se quebraban y mi cráneo palpitaba de forma horrible, al mismo tiempo que sentía varias hemorragias que surgían de mi cuerpo; caí bruscamente, no podía… moverme, el… dolor es… sen…cillamente in… in… insoportable
-Me voy padre, tranquilo, como en media hora descansaras muy apacible, pero si llegas a moverte, ten mucho cuidado con la sangre… te podrías manchar.
To… tomo el libro y… y… se fue, no podía hacer na… nada, solo se que… ahora nada…podrá… dete… detenerlo
Nada…

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