martes, 26 de abril de 2016

La sangre no discrimina

No existen complejos dentro de los humanos que no puedan ser eliminados con los métodos correctos, haciendo que la persona más sumisa e introvertida se convierta en un ser capaz de hacer realidad de los horrores mas sórdidos que pueden transitar en la mente humana.

Rose se convirtió en la prueba viviente de esta teoría, era una muchacha hermosa, tranquila y de buen corazón que tenía una familia muy conflictiva, pero que sabia llevar dentro de las complejas emociones que pueden surgir de dos personas cuyo único lazo que los unía era aquella muchacha de 17 años, producto de los encantos engañosos de las bebidas espirituosas.

Aquella situación condicionaba seriamente su personalidad; callada, introvertida, era el tipo de persona que fácilmente puede ser olvidada en un grupo por lo imperceptible que podía llegar a ser en las clases.

Aunque habían algunos cuyos sentidos eran mucho mas agudos, sus radares eran más precisos, pero no era un reconocimiento simple, sino una ubicación para el ataque; aquella pobre muchacha que siempre estaba callada era blanco de burlas continuas, en gran parte en la forma tan sobria de vestirse y los temas tan monótonos que de vez en cuando divagaba, así que los insultos eran cada vez más frecuentes y Rose se sentía muy mal ante esta situación tan terrible, a la cual no sabía cómo reaccionar.

Llegar a su casa tampoco era un respiro deseado, porque encuentra las típicas discusiones y los momentos incómodos que pasaban varias veces con su madre, que le tenía un odio terrible al ser el causal de su precaria situación emocional, por lo que la muchacha siempre buscaba encerrarse en su cuarto para evitar el bombardeo de palabras antes de que se escuchara el primer disparo verbal. Decidía cerrarse en su cuarto y encender su laptop para disfrutar de la lectura de historias de terror que escriben sus compañeros de la web, lo cual es un disfrute entre tantas situaciones adversas.

Claro que esta situación no se sostendría por mucho tiempo, una familia que la odiaba cada vez mas descaradamente y unos amigos que la insultan y maltratan de forma impulsiva, tarde o temprano todo eso la haría ceder, aun no comprendía como después de tanto tiempo había conservado la cordura, teniendo tantos factores en su contra, aunque la presa que soportaba tanta agua sucia finalmente cedió y la muchacha pensó que era el momento de terminar de una vez con todos con esta realidad tan infrahumana y que parecía no tener fin, o al menos un final feliz.

No era difícil para ella pensar en una forma de vengarse de sus amigos; las historias que había leído le daban una creatividad increíble, así que solo era cuestión de conseguir los materiales adecuados y tener a las personas en el lugar correcto a la hora justa, ya era hora de poner en práctica un plan que era macabro pero que en el fondo sentía que era hacer justicia ante un mundo tan perdido entre su propia pestilencia.



Eran 4 muchachos los que la molestaban continuamente y para cada uno tuvo un plan especial:

Armando era uno de ellos, vivía cerca de unos valles donde pasaba el ferrocarril que lo llevaba a su liceo, con él no fue muy complicado, Rose llego temprano a su hogar y espero a que saliera; al salir lo durmió con un sedante en un paño y lo llevo hasta las vías del tren, donde lo amarro, dejando al descubierto su pecho; cuando Armando despertó vio a Rose con un cuchillo y vio la situación en la que estaba y se retorció tratando de escapar sin éxito y pidiéndole que la soltara, a lo cual respondió enterrando su cuchillo en el pecho y dibujando una R en toda su extensión mientras gritaba de dolor, a lo cual se acerco a él y le dijo al oído con una tranquilidad inquietante

-Tranquilo, esto es el pago por las burlas hacia mí, pero te dejo el consuelo de que la sangre que corre en tus venas no discrimina, saldrá por todo tu cuerpo sin importar que sea el cuerpo de una persona tan despreciable como tu

Lo dejo allí, siguió caminando y escuchaba como el tren se acercaba lentamente hasta donde ellos estaban ubicados.

Carlos era el más joven y al mismo tiempo uno de los que más la molestaban, vivía en una zona muy acomodada de la ciudad y se jactaba de ello, por lo que era molesto aun entre sus vecinos. Rose lo espero en la parada del autobús que lo llevaría al liceo; cuando apareció se acerco lentamente por detrás y, al tenerlo de frente, vacio completamente un envase con acido en su cara y lo golpeo con un bate para que cayera inconsciente mientras su cara era severamente dañada. Al despertar estaba en una casona abandonada y estaba con los brazos cortados, no veía porque el acido le disolvió los ojos pero pudo escuchar una voz que se acercaba a sus oídos y le decía con parsimonia

-Ya veo que tu sangre no es azul, así que no entiendo tu egocentrismo, en el fondo siento que hice un favor mas allá de mi misma, para que sientas el dolor de los que vivimos muy mal te dejare aquí desangrándote y con esa cara de monstruo, cuando vengan los forenses lo último que pensaran es que ese mezclote de carne era una persona pudiente, adiós

Tardarían mucho en encontrarlo, al mismo tiempo que tardaría mucho en morir.

Jonás era un personaje particular, mujeriego y libidinoso, era el que se moderaba más en los insultos, aunque igual los asumía propios, aunque tenía curiosidad en como seria estar con ella, así que supo aprovechar esta situación para urdir su venganza. Al vivir cerca de un almacén de comida, tendría el lugar perfecto para atraparlo; se vistió de una forma muy sexy y se fue hasta el almacén a esperarlo. Cuando por fin Jonás salió, vio a Rose en la entrada del almacén, se meneaba de manera provocativa y con las manos lo llamaba a que la acompañara, Jonás no lo pensó dos veces y la siguió, entre puertas y pasillos hasta quedar en el frigorífico de la comida, donde no veía a nadie, cuando de repente apareció Rose detrás, se acerco lentamente, comenzó a seducirlo hasta hacerlo sentar en una silla ubicada en una esquina, se le monto encima y Jonás buscaba besarla, sin darse cuenta que sacaba una inyectadora y, acto seguido, le puso un sedante muy fuerte, que lo hace ceder rápidamente.



Al despertar está atado a la silla, está completamente desnudo y siente un dolor terrible entre sus piernas, al levantar su mirada, observa algo horroroso: su pene esta guindando de un gancho de carne justo enfrente de él y Rose esta cerca del termostato con un cuchillo en la mano y desde allí le dice:

-Que poco aguantan los hombres un poco de sangre en sus genitales si en las mujeres es algo normal, pensabas introducir esa cosita en mi después de introducir tanto veneno en mi mente en todos estos días, bueno es momento de que una mujer te deje en frio y de seguro será algo muy desagradable



Puso el termostato hasta lo más bajo y cerró la puerta, para cuando lo encontraran, la hipotermia ya habría acabado con él.



Raúl era el peor de los cuatro, por lo que daba a entender que se había dejado lo mejor para el final y no lo decía de forma arbitraria, ya que la suya era una muerte terrible. Al salir de su casa, Rose lo siguió rápidamente y lo sedo con un paño lleno de químicos y se lo llevo hasta una casa abandonada en las afueras de la ciudad. Al despertar, Raúl se encontró con los dedos cortados y tenía a Romina con un cuchillo frente a él con una mirada algo perdida y psicosiada, el solo gritaba y le pedía que lo soltara, pero ella ya sabía lo que tenía que hacer, se acerco y le engasto unos ganchos en las espalda, a lo cual grito terriblemente y después, para callarlo, le corto la lengua y le amarro un trapo en la boca; después de esto se acerco a una manivela y la comenzó a girar lentamente y entonces Raúl comenzó a ser levantado hasta quedar a cuatro metros del piso, retorciéndose mientras lo ganchos lo desgarraban por dentro


-Eras el que tenia la lengua más filosa, pero acabo de demostrar que los ganchos son más filosos y te desgarran lentamente como me desgarraron a mi me desgarraron tus palabras, pero al final todo cae bajo su propio peso, me voy pero- mientras decía eso encendía un fosforo y lo lanzaba al aire- te dejo un presente desde mi corazón ardiente.


Al caer el fosforo en el piso, este se encendió al estar lleno de gasolina, así que ardería como cerdo empalado mientras esperan los comensales hambrientos


Rose salió de aquella casa mas aliviada, sabiendo que ahora podría ir al liceo con mayor tranquilidad, ya no escucharía voces insultantes nunca más, además que ahora que sus mortales insultadores están ardiendo en otro lugar, donde la sangre no discriminara al momento de reclamar sus almas podridas


Era el único consuelo que tenia… hasta que encuentren los cuerpos jejejjejejejjejejejjeje


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