Hola, me llamo Carlos, normalmente no soy de muchas palabras, la verdad no las uso con mucha frecuencia estos días, solo cuando no veo a mi hermanito cerca, es muy juguetón, pero se pierde con facilidad; aunque la verdad no lo juzgo: con una casa tan grande como estas, llena de pasillos, escaleras y cuartos, hasta un adulto se podría perder, tal vez eso explica que aun no haya encontrado a mis padres, a lo mejor se perdieron en esta enorme mansión y no encuentran la forma de sobrevivir a este laberinto, aunque es extraño, muy extraño de verdad; han pasado 2 meses, o quizás dos años desde la ultima vez que los vimos, la verdad no lo recuerdo muy bien, a pesar de las enormes ventanas que cubren la casa, siempre el clima está nublado; inclusive de noche esa neblina tan espesa no se marcha, pareciera estar viva y esperando que mi hermano y yo salgamos para que nos devore vivos a sus anchas, por lo que evitamos salir al extenso patio, estamos más cómodos jugando aquí; aunque no todo en la casa es tan agradable: a veces mientras juego en la sala de estar, la cual es enorme, observo como las cortinas de la casa se agitan incesantemente, a pesar de que el viento no sople, e incluso escucho crujidos raros que vienen del cuarto de mi hermano, subo lo más rápido que puedo, pero al llegar al cuarto, mi hermano está dormido y el lugar carece de sonidos, ya no se escucha nada, el piso está bien, pero yo no lo estoy, no encuentro a mis padres para que me den un abrazo, no puedo seguir cuidando esta casa yo solo, no puedo seguir ocultando el miedo y la ansiedad que me produce este lugar a mi hermano, cuya inocencia lo protegía de t6antas ideas locas y de tantos sucesos extraños que comenzaron a suceder desde que mis padres se fueron.
Pero nada me preparo para lo que vendría más adelante; cuando lo extraño se haría cotidiano y mis miedos se harían más grandes. Ahora los sonidos eran más abundantes y comunes: mesas moviéndose, armarios abriéndose, las ventanas se abren y se cierran bruscamente, los elementos en la cocina se movían de su lugar, cada di se repiten, como si fuera una rutina, a si que me voy corriendo junto con mi hermano al armario que estaba en mi cuarto, lleno de trapos de piel de animal que eran horribles, pero era preferible aquel escenario que esperar a las cosas que agitan la casa nos atraparan, aunque no podríamos estar allí todo el tiempo, tarde o temprano nos daría hambre, y tendría que ir a buscarla, siempre pensando en proteger a mi hermanos.
En la noche baje a la cocina para buscar comida, a pesar de todo lo que escuche y sentí, para satisfacer el hambre; llegue a la mesa y encontré un pollo asado servido en la mesa, era extraño pero tenía hambre, así que agarre la bandeja y al voltearme para irme a mi cuarto, lo vi, era horrible, estaba parado en frente de mi, era como una persona, pero se veía rara, grite y el también grito, en sus ojos vi terror, aunque no los vi por mucho tiempo, salí corriendo, no miraba atrás, los gritos fueron como una alarma porque de los cuartos donde corría, figuras humanoides salían y se aterraban al verme y yo me aterraba al verlos, no lo resistiría mas, sentí que me iba a desmayar, pero logre llegar al armario, por alguna extraña razón tenía el pollo entre mis manos y mi hermanito me veía muy asustado, seguramente el terror en mi rostro era fácil de percibir, le decía que guardara mucho silencio, que habían cosas afuera que nos querían atrapar; no paso mucho tiempo cuando escuche pisadas dirigiéndose al armario, eran huellas sutiles pero que mostraban cadencia nerviosa, yo trataba de hacer el menor ruido posible para que se alejaran, pero al final se acercaron y abrieron el armario, dejándonos al descubierto…
Ahora todo es muy extraño, aquellas “cosas”, no eran otras sino personas, personas alegres pero muy nerviosas, pero ahora mi hermano y yo ya no teníamos miedo, es más, diría que algo raro ocurrió con nosotros, ya no teníamos hambre, caminábamos muy lentamente y nuestra presencia se hizo cada vez más sutil, si a mi hermano le fue difícil asumir esto, a mi fue más sencillo, asumir… la falta… total… de vida.

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