sábado, 6 de agosto de 2016

Las estaciones de la vida (Parte 3)


3) Las primeras rosas de la primavera

Alexandra fue al día siguiente, buscando sin éxito disimular la tristeza, por lo que sus amigas, Romina y Luz María rápidamente le preguntaron que había ocurrido:

-Hola Alex, como estas ¿Qué tienes?- pregunto Romina

-Yo… eh… nada

-No nos mientas- decía Luz María con sobrada determinación- nosotras te conocemos y normalmente cuando vienes transmiten mucha alegría, hoy te veo muy apagado ¿Paso algo con Román? ¿Terminaron?

Alex solo bajo la cabeza y sus amigas vieron como rodaban lagrimas por su rostro.

-Lo sabia- decía Luz María mientras se mostraba receptiva- ese muchacho siempre me transmitió algo malo, sabía que no era de fiar

-Pero que ocurrió- dijo Romina consternada- si ustedes se veían tan bien juntos, eran el uno para el otro, ese tipo de amores que uno cree que ya no existen

-No lo se- decía Alex con un llanto pronunciado- fue algo… de la nada, yo… nunca le di motivos, solo…comenzó a tratarme raro, cada día mas frio, mas indiferente, buscaba pelea por todo, ya no era el mismo.

-Eso me huele raro- decía Luz María un poco mas tranquila- tal vez hubo mano peluda allí, un extraño sortilegio o malas energías alrededor de él

-Podrías tener razón, Luz- decía Romina- ¿No te llegaste a preguntar quienes rodeaban a Román en sus clases?

-Bueno, él tenía muchas amigas y cuando salíamos siempre notaba una actitud extraña en ellas, como si les incomodara mi presencia, lo cual siempre me molestó, sobre todo porque Roman decía que exageraba cuando le comentaba las actitudes que ellas tomaban

-Puede ser que no les caías nada bien- decía Luz pensando la situación- porque alguna de ellas quería, o mejor dicho quiere, amarrar a Román

-Decidieron sembrarle dudas- continuo Romina- para que comenzara a pelear contigo hasta que dejara, así tendrían el camino libre

-¿De donde sacan esas conclusiones?

-De la experiencia- decía Romina con nostalgia- ese tipo de cosas… suceden, a veces debemos cuidarnos de los falsos amig@s de nuestros novi@s, ya que los que menos pensamos esperan el momento oportuno para crear o esperar coyunturas para destruir hasta la relación más estable

-¿Y ahora que voy a hacer?

-Niña, las nubes grises tienen que irse- decía Luz María con determinación- ahora debes preocuparte por ti, por tu éxito, tu carrera y tu familia; se que no es fácil, pero sabes que cuentas con nosotras, jamás te dejaremos sola

-Gracias chicas

-Para eso están las hermanas- decía Romina- además no todo está perdido, recuerdas a Carlos, el nuevo que llego de oriente, no está nada mal y desde hace tiempo te tiene el ojo montado

-Por favor chicas, apenas estoy saliendo de esta situación

-Igual tomalo en cuenta, no digo como novios, pero tendrías en el una compañía, podrías al menos darle esa oportunidad

-Bueno… lo pensare

-Asi se habla- dijeron las dos al unisonó

Entraron a la universidad, Alex tenia aun la mente muy convulsionada, pero estaba feliz, ya que sabía que no estaba sola y que debía alejar su mente de la basura que se formo por toda esta situación.

Mientras tanto, Román se dirigía a la universidad, en su cara se notaba una gran tristeza, pensaba que lo que había hecho era algo horrible, pero las dudas lo mantenían en vilo, tenía una maraña de visiones encontradas y, aunque aun amaba a Alex, todas las arañas y semillas putrefactas que vivan y florecían en su mente no le permitían ver mas allá de la verdad, que las amigas habían logrado desgastar hasta la última gota del cáliz emocional que compartían hasta hace pocos días con su dulce liquido en el interior.

Barbará, al ver que llegaba muy cabizbajo, decidió abordarlo, en el fondo podía imaginar que sucedía y no perdería la oportunidad

- Hola Roni, como estas

- Ehh… bien

- Jejejeje te conozco y te vi llegar con una cara

- Es la única que tengo- decía con tono sarcástico

- Tonto, bueno no importa, dime que te paso, porque tan triste

- Es que tuve una pelea muy fuerte con Alex al final todo acabo, pero no se si fue la mejor decisión

- Sabia que esto pasaría- decía con fingida decepción- te dijimos que uno nunca termina de conocer a la gente, ella tenía muchos líos y tarde o temprano te iban a perjudicar

- -Bueno… este

- Ya verás que fue la mejor decisión, no solo por ti sino por ella, así despejara su mente y se sincerara consigo misma y encontrara a alguien que pueda… tolerarla

- -Tal vez tengas razón

- -Además no estés triste- decía mientras e acercaba, ponía una mano en su pecho y lo miraba fijamente- ahora que recuerdo, este viernes habrá una fiesta en casa de una prima mía, podrías venir y así despejar la mente

- Ehh no lo se

- Venga, yo te invito te vas a divertir

- Ehhhh…. Vale está bien

- Asi me gusta

Román y Barbará se quedaron en esa posición varios segundos; aunque en un momento Barbará comenzó a acercarse lentamente para besarlo, pero Román la evadió, se levanto y comenzó a caminar a la puerta de la uní

-Ehhh… será mejor… que entremos, ya se hace tarde

-Ok, mi bello

-Que dijiste

-Nada, mejor entremos

Después de eso entraron a la universidad, Barbará colocaba una mano alrededor de su propio cuello, viendo con reilona tranquilidad como lo urdido surtió efecto con una rapidez y eficacia el plan formulado y que en la fiesta se vería consumado.

Llego el día de la fiesta y todos estaban disfrutando, Román se sentía algo aprensivo ya que no conocía a nadie, sin embargo rápidamente localizo a Barbara, quien le presento a varios de los que estaban en la fiesta para que se sintiera a gusto; bailo y bebió bastante buscando con los movimientos eróticos y los sabores etílicos olvidar todo lo ocurrido, sin embargo el alcohol llego al punto máximo en su psique por lo que lentamente fue llevado a un cuarto apartado de toda la casa donde Bárbara, sin vacilar un instante decidió consumar el deseo que había tenido negado, mordiendo la fruta prohibida hasta devorarla por completo y encendiendo la piel de Román hasta tenerla a flor de piel hasta que sus cuerpos se volvieron uno sin que nada ni nadie pudiera evitarlo, un hubo grito o gemido que se pudiera escuchar, Bárbara se encargo muy bien de que así fuera, aunque hubo algo con lo que no conto y fue en si un detalle fácil de percibir, recordar que incluso los condones tienen fecha de caducidad y lo que vendría después sería un desastre compartido.


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