4) Caminando por una tarde de Verano
Ya han pasado 5 meses, el abdomen de Barbará ha comenzado a pronunciarse y las sospechas que se tenían se hacían ciertas desde el momento en que decidió visitar al ginecólogo, ella en el fondo quiso eso, ya que dentro de su obsesión, quería tener algo que al atara a Román para que no fuera de nadie más y allí estaba, aquel niño que crecía en su vientre, producto del despecho y el mareo etílico de una fiesta imprevista, ya todo estaba listo y parecía perfecto, pero no todo sale como uno quiere.
Román estaba desesperado, no estaba preparado para semejante responsabilidad y sabia que la familia de Barbará era muy conservadora, por lo que lo obligarían a responderle, sin importar las consecuencias; aquella situación lo hizo ausentarse durante varios días al liceo, por lo que muchos se preguntaban que le había ocurrido, haciendo conjeturas, una mas bizarra que la anterior.
-Hijo, vinieron a verte
Roman estaba acostado en su cama, no se molestaba en acomodarse ni mucho menos en disimular su situación, la depresión se había apoderado de el y le valía poco o nada que alguien sintiera compasión o lastima por su condición
-Digale que no quiero ver a nadie
-Pero hijo, es Alexandra
Es en ese momento que su tez cambio repentinamente ¡Era Alexandra, mi bella Alexandra! Por un momento sintió que todos los problemas de la vida desaparecían y que por un instante todo lo ocurrido no fue más que una simple pesadilla, iría a verla y todo sería mejor.
Se acomodo lo más rápido que pudo y bajo rápidamente a la sala, allí estaba ella, radiante y hermosa, viéndolo con suma preocupación
-Roman, estas bien, temíamos que te haya ocurrido algo, tenias varios meses que no venias
-Bueno, han pasado muchas cosas, pero me alegra que hayas venido a verme princesa
-Bueno, es mejor que me vaya y los deje solos- dijo la madre de Román yendo veloz hacia la cocina
En ese momento ambos se sientan en el mueble y Roman no puede evitar contemplarla con suma cautela, no recordaba haberla visto tan hermosa como aquella tarde
-Gracias princesa por venir, de verdad he estado muy mal estos meses y no te imaginas cuanto he deseado volver a verte, me he comportado como un idiota todo este tiempo y creí cosas que jamás debí creer, se que te dije muchas cosas pero comprende que estaba con muchas dudas y de verdad lamento que…
En ese momento Alexandra calla a Román poniendo su dedo en la boca y lo mira con suma seriedad, como una madre que ve preocupada a un hijo que se ha desviado del sendero correcto
-Mira Roman, se que ahorita me vas a dar el típico discurso de la persona arrepentida que sufrió y que ahora se devuelve al ver que todo está mal; yo la verdad te ame mucho, eras un chico súper especial y muy atento, pero cambiaste de tal forma que era imposible sentirme bien a tu lado, decidiste apartarme y tratarme muy mal y es algo que jamás olvidare; vine porque me preocupas pero no trates de hacerte la victima ahora que embarazaste a Barbara y…
-Quien te dijo eso???
-Barbara no tiene pelos en la lengua para regar a los cuatro vientos su intimidad, mucho menos cuando quiere afectarme, eso lo sabe todos en la universidad
-Condenada…
-Tranquilo, si eso es lo menos que me preocupa ahora, ella simplemente piensa que todavía me afectan esas cosas peor ya las cosas han cambiado; es mas, en el fondo les agradezco todo esto
-¿Por qué lo dices?
-Por que me enseñaron con quienes puedo contar de verdad en mi vida, mis amigas jamás me abandonaron y nuestra amistad fue creciendo más y más, eso sin contar que conocí a un muchacho, Carlos, un choco encantador que siempre se preocupo al verme deprimirme en las fuentes cuando me separaba de mis amigas, siempre al pendiente de mi y dándome ánimos entre salidas y encuentros fortuitos, que feliz me siento con un novio así
En esa última frase se quebró algo dentro de Román, como si la depresión se acentuara mas con cada palabra que decía
-Tu… tu no… tu novio???
-Si es todo un amor y de verdad supo apreciarme cuando más lo necesitaba, me alegra que estés bien, de verdad espero que comiences a ocuparte seriamente de tu vida, ya no eres un niño y debes entenderlo, ahora debes asumir ese niño y conciliar tu vida mejor, fuiste muy especial y espero que encuentres a alguien que sepa canalizar esa personalidad, bueno Ron me despido, Carlos me espera para ir a comer, y tranquilo que incluso el más duro invierno ve al final la primavera, solo necesitas tener paciencia, chao y cuídate
Por la puerta se retiraba el gran amor de Román, ahora en brazos de otro chico, un chico que si supo valorar a una gran mujer que dejo escapar por escuchar tonterías de otras personas, ahora solo le quedaba la soledad de un gran amor y asumir la carga que el destino le preparo, el karma a veces puede ser cruel, pero es el justo juez de nuestras propias acciones
Alexandra al fin comprendió que aunque caigan las hojas y el invierno sea duro, no tardaran las flores en aparecer en la primavera y dejarnos cegar con el brillo del verano, ahora su vida estaba más despejada y con una sonrisa que la acompañaba siempre
Pues que esperamos, a disfrutar del verano entonces
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