Barbará, una de las “amigas” de Román, en el fondo sentía algo por él y no toleraba en absoluto cuando salían en grupo con la pareja, la cual veía con especial recelo lo felices que eran. Ella era una de las que promovía de forma más tajante el riego de la semilla, procurando abonar el terreno y el agua mas “cristalina”, lo cual se hizo más notorio semanas más tarde.
Resulta que las dudas se hacían más fuertes, al punto de que ahora Román evitaba a toda costa verla, lo cual hacía sentir muy mal a la pobre Alex; al mismo tiempo que Barbará observaba como Román llegaba a la universidad con una marcada tristeza ya que, aunque en el fondo quería ver a su amada, su orgullo era más fuerte que él, por lo que Barbará aprovecho esto para “consolar a su amigo”
-Que te pasa Romí, te veo triste, paso algo con Alexandra
-No Barbi, no ha pasado nada, solo me he dado cuenta de que tal vez tenían razón y no conozco tan bien a quien tome como novia
-La vida no es color de rosa, Romí, a veces caemos en la realidad y vemos que a quien tenemos al lado no es la mejor opción, que no sabemos en verdad quien es y si de verdad podemos confiar en esa persona
-Puede ser que ahora me estoy dando cuenta de quien estaba a mi lado no es lo que yo creí o ame
-Sabes que puedes contar con nosotros… Puedes contar conmigo siempre Romi- decía mientras se acercaba lentamente
-Ehhh, bueno- decía algo nervioso mientras revisaba rápidamente su reloj- me parece ya es un poco tarde y debemos entrar a clases
-Es verdad, vamos
Mientras entraban a la universidad, en la cara de Barbará se dibujaba una sonrisa confidente de un trabajo bien hecho, pues se dio cuenta de que no solo había puesto la semilla en tierra fértil, sino que ya tenía la apariencia de un pequeño arbusto que disiparía paulatinamente los vestigios etéreos del amor entre Román y Alex.
Alexandra cada día se ponía más triste, viendo con impotencia como su novio se volvía mas distante y sentir que no encontraba la culpa propia de esta situación, no ubicaba la razón de ese comportamiento tan abrupto, pero sabía que no perdería lo que amaba, aun si solo tuviera que entregar su amor hasta el final.
Por fin un día Román decidió, entre muchas dudas, salir con Alex al parque Ezequiel Zamora, en El Silencio, lo cual fue aprovechado por ella para confrontarlo y despejar esas dudas que tenia sobre el porqué de ese cambio tan espontaneo en su novio
-Vaya hasta que por fin nos vemos- decía Alexandra con un sarcasmo fingido- debo hablar varias cosas contigo
-Interesante, me quitaste las palabras de la boca- decía el muchacho con una frialdad inquietante
-He visto como en las últimas semanas como te has distanciado de mi, busco salir contigo y me rechazas, busco salir contigo y me rechazas, busco charlar un rato y ni los mensajes y llamadas respondes, la verdad no se qué te hice para que tengas ese trato conmigo, no te he fallado ni te he hecho desconfiar de mi, porque me has tratado así.
-Sabes, Alex, durante mucho tiempo te ame, de eso no cabe la menor duda, pero últimamente he notado cosas que no cuadran, he querido pensar que son ideas mías pero cada vez me doy cuenta de que en el fondo no confió tanto en ti como quisiera y no estoy muy seguro de lo que haces en tus tiempos libres y la verdad vivir así contigo no me cuadra
-Pero te estás escuchando- decía Alex bastante confundida- nada de lo que dices tiene sentido, no parecen cosas tuyas.
-Como dije, tal vez tu tampoco me conocías tan bien
-¿No será que te dejaste sembrar pestes de las carajitas de la universidad?
-No te permito que hables así de ellas…
-Claro que lo hago- interrumpió Alex muy alterada- esas ridículas siempre nos veían con envidia cuando salíamos todos, no te decía por no enturbiar tus amistades pero ese cambio tan brusco solo puedo imaginar a esas carajitas metidas hasta el fondo en esto
-No te pongas con la paranoia- decía Román visiblemente nerviosos- todo es cuestión de analizar bien las cosas y de verdad no me siento bien así
-Terminaste enamorándote de una de esas carajitas y usas esta estupidez como fachada
-No digas estupideces niña. De verdad quisiera verlo de otra forma, pero lamentablemente las cosas ya no pueden seguir con este ritmo
-Bueno, es tu decisión, pero de verdad veo que esas carajitas están metidas en todo esto
-Cree lo que te dé la gana de creer, yo trate de hacerlo lo más bonito posible, pero si no quieres entender así, sencillamente me voy, no tiene sentido seguir algo que ya no da para mas
-Pues, por más que te ame y te lo he demostrado una y mil veces, veo que ya nada de eso tiene sentido, ya tomaste tu decisión, pero veras que te arrepentirás y cuando vuelvas a querer arreglar todo, ya no estaré para ti
-Pues veremos si me crees tan ingenuo, chao
Román se fue del parque dejando de Alexandra con muchas dudas, aunque trato de ser fuerte ante esta situación, no lo soporto, amaba a Román con locura, así que al momento que lo perdió de vista salió corriendo a un baño cercano, se encerró en uno de los cuartos de inodoro y lloro desconsoladamente, casi rozando la hora nocturna y tuvo que ir a oscuras en un lugar donde cambiaba la apariencia drásticamente al caer el sol.
Al llegar Alexandra a su casa, buscaba disimular de manera muy rebuscada los vestigios del llanto en su rostro para que su familia no preguntara, paso rápidamente a su cuarto pidiendo la bendición y se lanzo a llorar aun mas en su cama, la fortaleza al final cede a la humanidad y en aquella situación injusta así sucede, pero igual no podía precipitarse al absurdo abandono, por más que quisiera hacerlo, sino que debía continuar con sus cosas, así fuera difícil, ya que el tiempo vivido es como una garrapata que se pega cuando vez en la cotidianidad de las cosas recuerdos invaluables.
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