domingo, 27 de marzo de 2016

"El maquillaje asusta" (Especial de Fobias)

Las fobias pueden ser consideradas como males terribles: un objeto, persona, animal o situación puede transformarse en una pesadilla personal causando una ansiedad, desesperación o repulsión tan fuerte que puede incluso quebrar nuestra cordura.

Pero que sucede cuando algo aparentemente inocente nos puede causar tantos sentimientos encontrados que pueden desembocar en una marejada interna de desesperación.

El miedo ahora toma una peluca, una enorme nariz roja, maquillaje y ropa estrambótica y tiene como meta entretener a los niños. Claro que el miedo al que me refiero es el miedo a los payasos y el caso sucede así.

Yilmer era un muchacho de 16 años que debía acompañar a su hermanito a una fiesta a 2 cuadras de su casa, buscando escapara del trajín del hogar.
Al llegar a la casa, se encontró con una decoración muy pintoresca: globos de distintos colores, papelillo y serpentinas de matices diferentes, tortas y chupeteros con imágenes de personajes caricaturescos y mesas con adornos y manteles bastante alegres, un ambiente infantil un tanto asfixiante tomando en cuenta la gran masa de niños que corrían de aquí para allá entre los juegos y las rifas.
Yilmer entro con su hermano y se ubicaron en una mesa después de saludar al cumpleañero y entregarle su respectivo regalo.

La fiesta transcurrió en total normalidad durante la mayor parte de ella, aunque llegaría un momento en que la fiesta tomaría un giro bastante inquietante.

Una risa chillona surgió desde la parte de atrás del salón de fiesta, acompañado de una alharaca de los niños al observar su presencia, a lo cual Yilmer se volteo lentamente y observo a esa figura extraña: un personaje con un traje de muchos colores, zapatos gigantes, una peluca que se alternaba entre el rojo, el morado y el amarillo, y una cara de dos cuencas pintadas de azul, rojo y negro en espiral, una boca exageradamente roja unos lentes de contacto azules claro que le daban a la mirada una expresión que rozaba lo bizarro y lo mórbido.

-Hola niños, como están todos, llego la hora de la diversión- decía el pintoresco personaje a la multitud de niños.

Pero Yilmer no vio con buenos ojos aquel personajes que, literalmente, salió de la nada. No se sabía si era su cara tan mórbidamente pintada o sus ojos inquietantes o la ropa tan rimbombante, pero aquel ser le producía un desespero y ansiedad tan marcados en él que por su rostro caía un sudor frio y sus ojos se dilataban continuamente; su cuerpo adquirió una rigidez semejante a una estatua.

-Pero antes necesito un voluntario que me ayude- decía el payaso mientras buscaba con su mano cubierta con un guante desgastado a propósito, el cual encontró rápidamente a Yilmer- tu chico, ven acá, nos vamos a divertir con los niños.

Fue allí cuando Yilmer tuvo una reacción muy desagradable, como si ese dedo que lo señalaba fuera una combinación de una criatura horrenda y un ente asqueroso, por lo dudo invariablemente de que aquella situación se llevara a cabo, pero la presión popular lo hizo ceder con mucho nerviosismo.
Al acercarse al payaso y comenzar a acompañarlo en sus actos, la ansiedad invadía su cuerpo, trataba casi sin éxito de aparentar tranquilidad mientras toda esta situación ocurría para que los niños no se dieran cuenta.

Pero hubo un momento que el payaso llego demasiado lejos

Al payaso solo le quedaba un obsequio y, al saber que uno de los niños era hermano de su ayudante, hizo un trato con Yilmer: realizar un concurso de miradas para ver quien aguantaba más, esto desespero enormemente al muchacho, ya que, teniendo que soportar su presencia, ahora también debía observar fijamente esa cara mórbida

Pero Yilmer no se esperaba lo que vendría después.

Comenzó el payaso con su mirada fija a tentar la del muchacho, el cual deseaba con todas sus fuerzas poder apartar su mirada de aquella grotesca cara, pensando que en cualquier momento podría suceder algo muy malo. De un momento a otro esto ocurrió

BUAJAJAJAJAJJAJAJAJAJA- grito el payaso lanzándose en la cara del muchacho

Fue el punto de quiebre de toda esta situación, la reacción de Yilmer fue inmediata: su palidez fue comparable a una hoja de papel y cayó en estado de shock que devino en un desmayo involuntario; las personas de la fiesta corrieron a ayudarle para que reaccionara, al mismo tiempo que llamaban al hospital para descartar un mal mayor.
Al llegar la ambulancia, Yilmer ya comenzaba a reaccionar, pero igual era imperativo llevarlo al hospital para descartar algún daño cerebral ´por el shock

-Señora, me... me... pa... ayuda... graci...- balbuceaba el muchacho entra la conciencia y la inconsciencia
-Tranquilo, no te fuerces, es mejor que descanses, debemos evitar un daño peor- decía la enfermera mientras lo subía en la ambulancia
-Y el... doc... doccc. tor... es... es
-Ya está dentro del vehículo, te aseguro...

Mientras decía esto la expresión de la muchacha cambiaba a una risa macabra mientras observaba otra figura: era él, era el payaso, con una bata de doctor

... que será una experiencia muy entretenida Jajajajajajajajajaja


Desde ese día Yilmer vive feliz, ya no le asustan para nada, no tiene que preocuparse por eso; en realidad no se tiene que preocupar en nada, ya que esta tranquil y seguro dentro de su cuarto acolchado lejos de aquel maquillaje que lo condujo a aquel lugar.


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