Dicen que la palabra tiene poder, que a veces uno puede no solo augurar su destino sino hacer que este ocurra solo con nuestras palabras; olvidando que a veces debemos ser muy cuidadosos con lo que decimos, y con qué propósito lo decimos.
Comenzaba un nuevo día en el liceo, con un sol de esos que desearías estar todo el día echado en una carpa en el Litoral, pero que la rutina te manda a estudiar. Tenía un examen, por lo que el clima era lo único hermoso de ese día. Esto no lo decía por no estudiar, sino que esperaba que mis compañeros, ávidos de una astucia legendaria, buscaban la manera de estar cercano a mí, lo cual era muy incomodo, al mismo tiempo que usaban el estúpido chantaje emocional:
-¡Ayúdame Crespo, no que éramos amigos?
Buscaba terminar la prueba lo más rápido posible, así me libraba de los zamuros que rondaban las cuatro esquinas de mi pupitre. Una vez terminado salí al patio del liceo, algo estresado, no solo por esto, sino porque era ya una situación cotidiana y me estaba hartando. De repente me fije en un grupo de niñas de octavo que jugaban con una moneda y una hoja de papel con un dibujo extraño, algo así como las mándalas que utilizan los psicólogos; seguramente eran esos juegos supersticiosos que se encuentran en Internet y que encienden la imaginación de los más jóvenes. me acerque al grupo para ver con que salían
-Hola muchachas como están ¿Que juegan?
-Es algo que encontramos en una página, se llama "Deseo a Cthulhu"
Al escuchar eso me sorprendí ¡Un juego basado en la deidad pulpoide de Lovecraft! de repente tuve aun mas curiosidad, como fiel Lovecraftniano; a ver de qué se trataba todo esto
-Y como se juega
-Simple- decía la muchacha como si fuera toda una erudita- Conseguimos la moneda de más alta denominación, buscamos este dibujo, que es el portal entre este mundo y el mundo de Cthulhu...
Comienzo a observar aquel dibujo, eran 3 círculos concéntricos de color rojo, verde oscuro y negro, al mismo tiempo que unas aspas zigzagueadas, algo así como unos tentáculos de distintos colores, salían del centro del dibujo, en el centro había un ojo extraño, era totalmente rojo y con un brillo muy aterrador
...Después nos dibujamos en la mano derecha la imagen de la deidad con uno de los colores...
Miro sus dibujos y veo que están muy malogrados, con un aire casi infantil
... y luego comenzamos el juego: lanzamos la moneda en la hoja, dependiendo del tentáculo que caiga le toca a la muchacha con ese color, entonces ella pensara en un deseo, tomara la moneda, la hará girar en el centro, donde se encuentra el ojo y elige cara para que se cumpla, sello para que no se cumpla, damos un plazo de 24 horas para que se cumpla nuestro deseo
-¿Y cuántas cosas les ha regalado Cthulhu?- dije con tono sarcástico
-Veras que este juego es más de lo que te imaginas, ¿Porque no te nos unes?
-Mmmm está bien
Acto seguido me dibuje a Cthulhu en una mano, como ya no quedaban mas colores, lo dibuje negro y comenzamos el juego. Veía que tenía mucha gracia mientras cada uno tenía su turno, pedía su deseo y esperaba con ansias que se cumpliera, por mas bizarro que todo fuera, la imagen del dios pulpoide me atrajo irremediablemente.
De repente me toco a mí, agarre la moneda pensé que podía desear; fue entonces cuando recordé el momento tan incomodo que viví en la prueba y desde la soledad de mis pensamientos exclame:
"Ojala mis compañeros tuvieran más materia gris"
Gire la moneda y cayo cara ¡El deseo se cumpliría! al menos eso pensaban las niñas, sencillamente veía el juego como una distracción de todo lo acontecido en el día.
Finalmente me fui a mi casa, cene y después fui a dormir, pensando en lo bien que la había pasado y un ápice de mi pensaba si Cthulhu me cumpliría el deseo jajajajaja
Al día siguiente me percate que algo no estaba bien en mi salón...
Cualquier pitonisa de Cthulhu, de aquellas que han leído las obras de Lovecraft que tienen al ente pulpoide como deidad me diría que no se debe jugar con semejante poder.
Pronto me di cuenta de lo cierto de esas sublimes palabras...
Llegue al liceo un poco tarde, debido a varios oficios de último minuto que surgieron en mi casa, por lo que cuando llegue al salón ya habían comenzado la clase, por lo que rápidamente ubique un asiento sin que la profesora se diera cuenta, curiosamente estaba libre uno en todo el medio del salón, de verdad era una ubicación muy curiosa, como si se hubiese dispuesto así para mí.
Rápidamente me senté y atendí la clase, pero algo estaba muy raro ese día; mis compañeros estaban callados y expectantes a la clase, una actitud muy extraña conociéndolos bien; pero eso no era lo más raro, sino que todos, cuando la profesora hacia una orden o preguntaba algo, levantaban la mano o acataban de una manera tan sincronizada que hasta daba miedo, parecían robots, simples animatronicos con piel humana, el único parecido con la gente que conocía fue cuando me saludaron, pero igual se notaba un aire frió pero al mismo tiempo eminente al acercarse a cualquiera de ellos.
Pensé ¡Dios mío, se cumplió mi deseo!, pero de una manera algo retorcida, ya que solo pedí que fueran listos, pero no tan... fríos.
Cuando salimos del liceo, me di cuenta de todos iban como en una extraña procesión a un callejón enorme detrás de un centro comercial; me dio curiosidad y los seguí lentamente, para averiguar que originaba este extraño acontecimiento.
Cuando llegue al lugar me encontré con un escenario aterrador: las niñas todas con túnicas verde oliva con la imagen nítida de Cthulhu en su espalda, estaban ante una versión gigante de la mándala que vi el día anterior dibujado en tiza en el piso, doce velas moradas alrededor y una vela roja en el medio, alrededor estaban todos mis compañeros, con un dibujo deforme de la deidad en sus brazos y me miraban con una seriedad sepulcral, como cuando se ve a un criminal en una corte por sentencia de muerte.
-Que está ocurriendo aquí- pregunte aun consternado por la situación
-Vaya, al fin llegaste- dijo una de las niñas del juego- temíamos que hubiésemos perdido el tiempo, no creas que dibujare este portal es sencillo
-Nada sencillo- respondieron las tres restantes al unisonó
-Que quieren de mi- les dije sin caer en cuenta de lo que sucedía
-Agradecerte- dijo otra de las muchachas con una voz profunda y misteriosa- agradecerte por acrecentar nuestra logia
-EHHHH?! Acrecentar!? de que hablan ustedes
-Déjame explicarte- dijo la primera con un tono pedagógico, dio unos pasos al frente y hablaba como dirigiéndose a todos los presentes- admito que omití algunas cosas del juego de ayer, no te conté el precio que se paga por un deseo
-¿Precio?
-Veras, cuando uno pide un deseo a Cthulhu, este lo cumple sin chistar... pero al mismo tiempo obtiene algo de la o las personas involucradas en el deseo.
-¿Que cosa?- dije desesperado
-Amor- dijo la tercera, con un tono escalofriante- amor por Cthulhu
-AMOR POR CTHULHU- repitieron todos mis compañeros como si de un rezo se tratara
-Esto debe ser una broma
-Nada más alejado de eso- volvió a tomar la palabra la líder- más bien es una gran bendición, pues veras, nosotros sabíamos por lo que pasabas. como te obstinaba que tus compañeros fueran unos asnos, pero ahora alégrate; los cambiaste, ahora son más bien "ovejas", ovejas al servicio del gran CTHULHU
-GRAN CTHULHU- volvieron a repetir al unisonó los muchachos
-No puede ser, esto debe ser una pesadilla
Me tire al piso desconsolado por lo que había hecho mientas las muchachas se reían histéricamente
-Aunque aún nos queda algo por resolver
-EHHH?!
-Nos debemos asegurar que el amor sea completo, tu también amaras al gran CTHULHU
-GRAN CTHULHU- repetían los demás al mismo tiempo que formaban un círculo alrededor de mi
-No, no pueden hacer esto, les prometo no hablar de su secta de desquiciados
-Aun no lo entiendes verdad- decía la más joven acercándose a mí y poniendo su mano en mi pecho-desde que pediste tu deseo, marcaste tu destino, ahora solo te resta el amor, amor para siempre
-AMOR PARA SIEMPRE, AMOR PARA SIEMPRE
Mientras mis compañeros decían esto, se acercaban a mí y me sujetaron de brazos y piernas y me colocaron en el centro de la mándala, una de las muchachas saco un cuchillo, mientras que la líder sacaba un extraño frasco con algunos tentáculos flotando en su interior en una sustancia morada y viscosa
La muchacha del cuchillo rompió lentamente mi chemise a la altura de mi pecho
-Te prometo que no dolerá... mucho
Acto seguido dibujo un ojo con el cuchillo en mi pecho, dejando una herida corta pero insoportable en toda la extensión de mi pecho, haciendo que gritara de manera histérica
-Tranquilo, deberías estar feliz- decía la líder destapando el frasco que saco de un saco verdoso- no solo serás un seguidor, serás algo mucho más grande...
Ambas muchachas, la del cuchillo y la menor abrieron mi boca mientras la líder poco a poco vertía el liquido en mi boca; mientras ingresaba esa sustancia a mi poco a poco me fui desmayando, y la vida se me fue en ese momento...
Ya ha pasado una semana desde aquel día, el liceo últimamente ha estado bastante bien, nuestro salón es reconocido por los directores como el más aplicado, llegando a participar en olimpiadas de matemáticas , ciencias y lengua; aunque ya nada de eso me llena de verdad.
Una vez que salimos del liceo, vamos a una casa abandonada, donde mis 3 nuevas compañeras me esperan gustosas, ansiosas por saber que nuevo ritual o que nueva enseñanza saldrán de estos labios, una vez que todos se reúnen, las tres pitonisas a mi alrededor mientras yo, el pitón mayor de esta solemne logia, inspiro a los seguidores de CTHULHU en nuestra cruzada para invitar a mas compañeros a unirse a este nuevo orden social
Nada mas pido que amor a Cthulhu
Que me dices, aceptarías esta nueva logia, aceptarías AMAR A CTHULHU...

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